SÍNTESIS CAPÍTULOS I Y II
DEL LIBRO: EL PROBLEMA DE LA GUERRA Y LAS VÍAS DE LA PAZ DE NORBERTO BOBBIO. EDITORIAL
GEDISA, S.A. BARCELONA 2008.
La filosofía es un camino
para iluminar al hombre, orientarlo y ayudarlo a encontrar el camino más
acertado, pero la filosofía no es un espectador, ni los filósofos son los
espectadores ellos al igual que el resto de la humanidad, están buscando el
camino de la verdad, un filósofo no se basa en la ignorancia, las emociones y
las pasiones para filosofar, al igual que un científico no se dejaría mover por
estas para hacer ciencia; ya que todas serían salidas fáciles e inexactas.
El problema de la guerra, es el tema del
que se ocupa con más ahínco la filosofía de la historia, la razón es que la
filosofía de la historia versa sobre la humanidad y la guerra es común al ser
humano; la Revolución Francesa y las guerras napoleónicas darán nacimiento a la
filosofía de la historia, pero la filosofía de la historia se ha convertido en
una justificadora de la guerra.
La guerra
es un camino bloqueado, es una institución agotada que ya ha cumplido su ciclo
y está destinada a desaparecer; la guerra es una institución inconveniente por
eso debe ser eliminada; el fin de la guerra se da ya por sentado, dando origen
a dos corrientes de pacifismo: Pasivo y Activo, ambos con ideologías
influenciadas en la amenaza termonuclear, demostrando: Que la guerra es algo
catastrófico, que no resuelve los problemas.
Un cambio
histórico decisivo, al juzgar el desarrollo histórico de la humanidad, las
ciencias humanas han abusado de este concepto, ya que se ha creído que las
guerras conllevan absurdas esperanzas en una renovación radical de la vida de
los pueblos, si no en una paz definitiva. Las razones para afirmar que la
guerra nuclear no puede compararse con las del pasado, son: de carácter
filosófico: Ninguna guerra había puesto en peligro toda la historia de la
humanidad; las justificaciones que han existido para la guerra no se referían a
las guerras nucleares; desde el punto de vista utilitarista, la guerra es para
lograr la victoria, la guerra nuclear no permite diferenciar entre vencedor y
vencido.
Realistas
fanáticos y fatalistas, los Realistas pueden considerar la guerra posible, ya
que juzgan la guerra atómica de forma cuantitativa, la guerra es la Extrema
ratio o decisión última. Los defensores de la guerra consideran que sacrificar
la humanidad para preservar la libertad es éticamente bueno, también están los
que se resignan a aceptar la guerra nuclear como el destino de la humanidad. La
guerra nuclear hace que aparezca el juego de valores últimos, y los valores
últimos no se discuten se asumen.
El
equilibrio del terror, hay dos modos de considerar la guerra como un camino
bloqueado: considerarla imposible o injustificable, o el equilibrio del terror
o la conciencia atómica; los treinta años de paz relativa son consecuencia del
terrorismo atómico, el equilibrio del terror es en el que basa el estado de
naturaleza de Hobbes, en el que los hombres eran todos iguales al poder
inferirse el mayor de los males, la muerte. El carácter de un equilibrio
fundado exclusivamente sobre el terror reciproco es una precariedad. El error
de los terroristas es confiarse no ya al terror sino a su precariedad.
La teoría del equilibrio del terror no es una
teoría del fin de la guerra, o sea del hecho inevitable de no pasar del estado
de paz entendido como guerra: un hecho inevitable no ya por la muerte de la
guerra: un hecho inevitable no ya para la muerte de la guerra, sino por su
perenne vitalidad. La formación de la conciencia atómica es
darse cuenta de que la paz no es un proceso ineluctable sino una conquista,
posible de perderse.
La guerra
justa desaparece en el momento de aparecer las armas atómicas, si bien en la
segunda Guerra Mundial se argumentó la licitud de la guerra, la reparación por
los agravios sufridos ya no se justifica ante la amenaza nuclear, además al ser
el propio agraviado el que decide el nivel de reparación, la objetividad no
suele aplicarse, además en la guerra el mal mayor lo produce no el que ha sido
más agredido, sino el que es más fuerte, haciendo con esto que el concepto de
justicia se desvanezca.
Los
cuatro tipos de guerra que existen son: legítima y legal, legitima e ilegal,
ilegitima y legal, ilegítima e ilegal. El derecho consuetudinario, puede no
tener límites y el derecho internacional positivo, no es capaz de proteger realmente
a los hombres de la crueldad de la guerra, entonces el ius belli se queda sin
cómo ser útil en la actualidad; el DIH establecerá respecto a las personas que
existen beligerantes y no beligerantes, a las cosas individualizando los
objetivos militares, los medios los dividirá en armas convencionales y no
convencionales, y delimitara las zonas de guerra.
La guerra
generó uno de los fenómenos más curiosos y fue la aparición de los filósofos
que la justifican como mal aparente o como mal necesario, conteniendo dos
actitudes la providencialista haciendo creer que todo acontecimiento tiene un
sentido oculto, dando con esto lugar a las versiones teológicas de la guerra
como designio divino; y la racional de la guerra como designio natural. El
sentido finalista significa que todo acontecimiento tiene un justo lugar en el
movimiento de la historia. La guerra como necesidad teleológica, es no producto
de una causa, sino como medio para un fin deseable, argumentan que la guerra ha
dado lugar a los avances tecnológicos de la historia, la guerra permite el
progreso moral, ya que gracias a ella aparece el coraje, el sacrificio y la
solidaridad, Hegel diría que la guerra mantienen la salud moral de los pueblos;
la guerra aporta al progreso cívico, ya que a través de esta las civilizaciones
se chocan y se mezclan, partiendo además de que las civilizaciones superiores
al someter a las inferiores logran una marcha más unificada del género humano.
El
pacifismo activo, expone que “La guerra no es otra cosa que un intercambio
sanguinario de ideas a golpes de misiles intercontinentales con cabezas
atómicas” Cousin. En la guerra atómica no hay héroes solo autómatas que ofrecen
servicios, así que la guerra no exalta virtudes, sino que demuestra la forma
más baja de delito contra la humanidad. El aporte de la guerra atómica al
progreso cívico se reduce a un mundo unificado pero no realmente un mundo. Lo
único a lo que realmente ha aportado la guerra es al desarrollo tecnológico,
pero realmente justificar el desarrollo tecnológico para aprobar la guerra,
carece de sentido.
El
pacifismo activo busca eliminar la guerra e instaurar la paz perpetua, para
esto obra sobre, los medios, los hombres y las instituciones; aparecerá el pacifismo
instrumental en el cual se hace necesario destruir las armas o reducirlas a mínimos,
este modelo es negativo, se limita a dar una solución básica ya que es un
desarme de instrumentos, pero un modelo positivo es buscar sustituir los medios
violentos, por medios no violentos, para lo cual se hace necesaria la cultura
de la no violencia.
El
pacifismo institucional se dirige en contra del Estado, por medio del pacifismo
jurídico o paz a través del derecho, atacando las estructuras económicas en las
que se funda el Estado, pero este pacifismo justifica la guerra como forma de
resolver los conflictos internacionales haciendo valer el derecho de usar la
fuerza; en el pacifismo social por su parte se dará la paz a través de la
revolución social, proponiendo que la guerra es un hecho no dependiente del
Estado, sino de la forma que este tiene la cual puede estar fundada en opresión
de clases, el imperialismo y violencia interna.
La
diferencia entre estos dos pacifismos hace que los remedios propuestos
difieran, es así como el pacifismo jurídico propone la institución del
Superestado o Estado mundial, no se elimina la fuerza en las relaciones
sociales; en el pacifismo social el remedio es la transformación del orden
social capitalista al socialismo, este se basa además en el paso al interés
común.
Pacifismo
finalista, para llegar a esta etapa se hace necesaria una reforma de los
hombres, ya que el hombre es el que hace la guerra, y el hombre es el que debe
darse cuenta que no necesita la guerra porque esta no lo satisface, ni en sus
intereses ni necesidades.
La
práctica de la objeción de conciencia, es el testimonio que evidencia la
conquista de la paz, ya que esta radica en una reforma moral, de la
humanidad.
El juicio, la previsión y la elección, el
hombre es el que debe elegir que vías desea tomar para lograr la paz, el camino
lo decide el hombre, y solo es la decisión de él la que será capaz de para el
engranaje de la máquina de la guerra.
Derecho y
guerra, la guerra es uno de los problemas centrales de nuestro tiempo. Existen
por lo menos cuatro modos de considerar la relación entre guerra y derecho: La
guerra como antítesis del derecho, es decir el derecho como ordenamiento
jurídico en su totalidad; como medio para realizar el derecho, es la acepción
de pretensión justa, ante lo cual se puede usar inclusive la fuerza; como
objeto de derecho, derecho como regla o norma de conducta; y como fuente de
derecho, es una acepción vasta e indefinida de justicia; estas son cuatro
formas diferentes de entender el derecho
La guerra-antítesis es la consideración del
fin común, del ordenamiento jurídico en su conjunto, la paz social es
justamente lo contrario a la guerra; el Estado civil es en el que los hombres
logran hacer un sistema de leyes válidas y eficaces haciendo cesar la guerra e
instaurando la paz, este Estado es un Estado jurídico. Para Hans Kelsen, según
la cual la paz no es el fin del derecho.
En el
ámbito de un ordenamiento jurídico se pueden perseguir fines como son la paz
con libertad, paz con justicia, paz con bienestar, y la paz es entonces la
condición necesaria para alcanzar los fines y es la razón de la existencia del
derecho.
El derecho
hace referencia a la paz en el interior de un grupo social, pero al existir
diferentes grupos humanos, se hace difícil hacer valer las opiniones de unos
contra otros, es entonces cuando se debe usar el derecho para solucionar los
conflictos: existen dos modos para solucionar los conflictos: la persuasión o
la fuerza.
El
objetivo de la teoría de la guerra justa era establecer los criterios de
legitimidad de la guerra, pero como no toda guerra legítima es justa, se
impusieron reglas para limitar los efectos nocivos, para esto el título de la
guerra debía ser legal, respetando las reglas establecidas. En cuanto a la
relación derecho y fuerza dispone de cuatro planos, la guerra como antítesis
del derecho, que nos hace recordar el Contrato social de Rousseau; la fuerza
como medio para realizar el derecho la coacción según Kant; las teorías de la
Escuela escandinava, los aportes de Hans Kelsen, sobre la fuerza como objeto
exclusivo de las reglas que solemos denominar jurídicas, la ratione materiae el
derecho de las otras reglas de la conducta, y el derechos es definido como
regla de la fuerza.
La guerra
como instrumento de derecho para salvar el objeto de derecho, el derecho como
regulador del ejercicio de la guerra. Los ámbitos del derecho de guerra son: 1)
Quién está autorizado a llevar a cabo actos de guerra; 2) Sobre quién y sobre
qué se pueden llevar a cabo; 3) Con qué medios; 4) En qué formas; y 5) En qué
medida.
Los
procedimientos judiciales conforme a la finalidad que tienen se organizan de
forma que permitan vencer a quien tiene razón, y la guerra es un hecho que
permite tener razón al que vence.
La
expresión proverbial de John Austin, indagar no ya el derecho que debe ser,
sino el derecho que es; el jurista positivo ateniéndose a los cánones del
positivo, no le queda más que reconocer que al hacer la guerra, los Estados se
comportan como si en el Derecho Internacional, no existen reglas que distingan
guerras justas de injustas. El jurista puede emitir juicios sobre lo justo y lo
injusto de los comportamientos de hecho observados, y como tales positivamente
jurídicos, pero según el positivismo del derecho, esto es un juicio moral, o
sea un juicio sobre lo que el derecho debe ser, no sobre lo que el derecho es.
La guerra
en el conjunto de sus operaciones resulta cada vez menos objeto de
reglamentación jurídica; el derecho se retira del territorio que no puede
dominar; el poder de las armas nucleares, junto con las disposiciones del DIH,
hacen que la guerra nuclear sea imposible de supeditar a estas disposiciones y
leyes, la guerra nuclear es legibus soluta.
El
derecho después de demostrar que es insuficiente en la tarea de legitimar la
guerra, se muestra incapaz de legalizarla, la guerra moderna está más allá de
todo principio de legitimización y de todo principio de legalización, dándole
la razón a Hobbes la guerra es la antítesis del derecho.
Prever la
extinción natural de la guerra fue el ingrediente indispensable en las teorías
del progreso, siendo una etapa de la evolución para resolver los conflictos
entre Estados. Las teorías que sustentaban esta idea son las de Saint –Simon y
Comte el advenimiento de la sociedad industrial, que degradaría las virtudes
militares y exaltaría las virtudes científicas y técnicas, abriendo los Estados
a la comunicación entre comercios. Kant proponía que a mitad del siglo XIX
florecería el espíritu democrático.
Es un
fracaso prever que los seres humanos razonables ven como señal de progreso, la
disminución de la guerra hasta la extinción de la misma.
La
conclusión a todo esto la hace Voltaire cuando pone en boca del derviche da la
respuesta sobre el mal o el bien “¿Y qué me importa si existen el mal o el
bien? Cuando su alteza envía una nave a Egipto, ¿Se preocupa acaso de si las
ratas de abordo se encuentran bien o mal? Y esa es la reflexión ¿Somos ratas o
somos el capitán de la nave?
La
salvación se dará como resultado de una investigación racional y de un esfuerzo
consciente, y actúan en consecuencia.
REALIZAR
LAS LECTURAS COMPLEMENTARIAS DE LOS CAPÍTULOS I: LA ÉPOCA DE LA GUERRA TOTAL Y
EL CAPÍTULO VII: LA CAÍDA DEL LIBERALISMO EL
FIN DE LOS IMPERIOS DE ERIC HOBSBAWN DEL LIBRO HISTORIA DEL SIGLO XX.
LA
ÉPOCA DE LA GUERRA TOTAL.
La guerra solo ha servido
para envejecer más rápido a los seres humanos y acabar con las esperanzas, la
Primera Guerra Mundial, fue decisiva para que muchos pensadores la vieran como
los últimos días de la humanidad; este suceso marcaría el siglo XX, el cual fue
un suceso de guerras o de reflexión sobre las mismas; la guerra fue tan
significativa que marcó claramente la época de paz en los años antecesores de
1914 y la guerra en los que vinieron luego, todas las grandes potencias del
momento participaron (Gran Bretaña, Francia, Rusia, Austria, Hungría, Prusia,)
en la Segunda Guerra Mundial participarían, Italia, Estados Unidos y Japón.
Antes de 1914 no había habido ningún conflicto en el que se traspasaran las
fronteras enemigas, durante tanto tiempo.
Estados Unidos desatendió la premisa de
George Washington de no involucrase en los problemas europeos, la guerra naval
apareció y con ella el desarrollo de los submarinos.
La Primera Guerra logro con el conocido
Frente Occidental desarrollar la máquina de muerte más potente nunca antes
conocida y con las condiciones de calidad de vida más miserables, con un gran número
de bajas, en especial de soldados menores de 25 años; los horrores de la guerra
se extenderían a la política, esto dio origen a los grupos ultraderechistas, y
figuras como Adolf Hitler surgirían, marcados por la influencia de la Primera
Guerra Mundial, la idea de que se debe
salvar a los propios ciudadanos en perjuicio de la vida de los ciudadanos de
otros países, dando marco político al desprecio por la vida y justificando el
uso de la bomba atómica, uso del gas toxico en el campo de batalla, ante lo
cual la Convención de Ginebra de 1925 generaría compromisos entre los países
para no usar la guerra química. La Segunda Guerra Mundial fue un declive de los
valores, que se abriría paso hasta la guerra de Irán e Irak (1980-1988) siendo
usados estos gases incluso contra la población civil.
Otra técnica de guerra sería matar de
hambre a la población civil, de tal forma el Imperio Británico cercaría a
Alemania, con la ayuda de los submarinos; pero la maquinaria de guerra alemana
era muy superior, tanto en la Primera como en la Segunda Guerra Mundial,
Alemania logro doblegar a Rusia en la Primera Guerra, Lenin cedió territorios, pero
Alemania había extendido mucho el tiempo de guerra y esto desgasto su economía
y sus tropas, los aliados tenían el apoyo de Estados Unidos, lo cual fue
decisivo para su victoria.
Lo que impulso la Primera Guerra Mundial
fue el imperialismo, con lo cual la política y la economía se fusionaron, esta
guerra fue ilimitada en cuanto a fronteras, por otra parte Alemania deseaba
ampliar sus fronteras políticas y terrestres, pero lo más importante era la
victoria total, los alemanes creían en que el espíritu alemán “regenerara al
mundo” la paz impuesta con el Tratado de Versalles en la Primera Guerra
Mundial, lo único que logro fue abrir paso a una guerra aún más cruel.
La Europa de 1990 acudió horrorizada a la
guerra de Bosnia, la guerra civil yugoslava, la agitación secesionista en
Eslovaquia, los nacionalismos y los separatismos, el conflicto judío,
palestino, la cual no es otra cosa que un resultado del tratado de Versalles,
la consecuencia más cercana sería la Segunda Guerra Mundial.
En 1919 la idea de separar tras un cordon
sanitaire a los estados anticomunistas, hacía que la hostilidad hacia Moscú se evidenciara,
además estos territorios que Alemania había arrebatado a Moscú y de no ser por
la revolución bolchevique habría podido recuperarlos; la idea de separarlos no
hizo más que ampliar las fronteras del comunismo, por otra parte las sanciones
a Alemania por considerársele la única culpable, cláusula de la “culpabilidad
de la guerra” se le restringió en territorio, en ejército, se le impuso
resarcir a los demás estados.
La Sociedad de Naciones, fue otro de los
fracasos totales del tratado de Versalles, ya que el mismo Estados Unidos se
negaba a integrarse, la eliminación de Alemania y la Unión Soviética, del
escenario internacional, el que las potencias vencedoras no permitieran la
rehabilitación de los vencidos, así que el avance económico de estos estados se
daría de forma aislada.
La segunda Guerra Mundial, podía haberse
atrasado o evitado de haberse dado los espacios para desarrollar una economía
estable, pero en cambio la crisis económica mundial, sumergió a Europa en una
crisis que dio paso a los gobiernos de extrema derecha y militarismos, que
buscaron romper el statu quo por medio del enfrentamiento.
LA
CAIDA DEL LIBERALISMO.
El nazismo es una ideología
basada en el odio y la destrucción, a pesar de que Alemania logró ser uno de
los países más avanzados cultural y económicamente en Europa, generó una guerra
que cobro la vida de casi cincuenta millones de personas, (judíos, gitanos,
enfermos mentales, polacos, homosexuales) el hundimiento de los valores y las
instituciones de los liberales, el imperio de la ley, la democracia y las
libertades de los ciudadanos, la ciencia, el progreso, la razón. Europa se
levantaba como un continente con regímenes parlamentarios representativos.
Las ideas políticas liberales habían calado
en varios lugares del mundo, la ocupación alemana daría lugar a cambios
importantes que destruirían el poder constitucional, el resto del mundo
manejaría democracias y dependencias coloniales, de 1920 a 1944 el mundo
pasaría de un promedio de treinta y cinco gobiernos constitucionales a una
docena. La Unión Soviética, estaba aislada, sin ningún interés de expandirse,
los partidos social demócratas sustentaban el Estado.
Los movimientos obreros comunistas eran
minoritarios, la mayoría habían sido suprimidos; la ultra derecha, era el
verdadero peligro, etiquetado como fascismo, esta etiqueta le quedaba pequeña.
En los años treinta el fascismo era un
movimiento que parecía tener toda la fuerza para expandirse; las derechas eran
aliadas y Winston Churchill era uno de sus líderes, simpatizaba un poco con
Mussolini y estaba en contra del franquismo, pero al convertirse Hitler en una
amenaza para Gran Bretaña, se convirtió en el líder de la unidad antifascista
internacional. Los “estados orgánicos” o regímenes conservadores, que no se
enfocaban en defender el orden tradicional, sino que se resistían en contra del
movimiento obrero y del socialismo.
El
Primer Concilio Vaticano de 1870 dio un enfoque a la Iglesia de hostilidad
hacia los estados laicos totalitarios, pero curiosamente la doctrina de “Estado
corporativo” alcanzo su máxima expresión en países católicos a pesar de ser una
doctrina nacida del fascismo, el catolicismo integrista alimentaba a estos
grupos, el nexo en común de la Iglesia Católica, los reaccionarios de viejo
cuño y los fascistas era el odio a la ilustración del siglo XVIII, a la
Revolución Francesa, a la democracia y el liberalismo, por otra parte la
resistencia patriótica al conquistador extranjero, legitimo el catolicismo democrático,
de ahí nacerían partidos políticos, la política social de la Iglesia, esbozada
en la Encíclica Rerum Novarían, la cual sirvió de base para los católicos
sociales.
El fascismo no era un movimiento fuerte en
teoría, ya que predicaban la insuficiencia de la razón, y la superioridad del
instinto y la voluntad; existían diferencias de pensamiento entre la derecha
fascista y la no fascista, la primera movilizaba a las masas desde abajo, el
fascismo usaba las masas como escenografía política.
El fascismo denunciaba la emancipación
liberal, la mujer debía estar en el hogar, dando a luz hijos, veía mal la
influencia de la cultura moderna y el arte de vanguardia, el fascismo creo su
propio culto de carácter laico y contaba con el apoyo de las masas. El racismo
de Hitler tenía un enfoque más bien posdarwiniano, con su proceso de selección
de raza.
El fascismo triunfo sobre el liberalismo
proporcionando la prueba de que los hombres pueden conjugar creencias absurdas
sobre el mundo y conjugarlas con la alta tecnología. El racismo por su parte ya
se había abierto camino desde principios del siglo XIX producto de los
movimientos humanos en Europa, las migraciones a Estados Unidos, a tal punto
que el Sociólogo alemán Max Weber apoyo temporalmente la Liga Pangermana, en
Estados Unidos se cerrarían las fronteras a los inmigrantes, pero sería en el
antisemitismo donde estos sentimientos se arraigarían y a finales del siglo XIX
se comenzaría a gestar el antisemitismo, llegando a su máxima expresión en la Alemania
nazi, los judíos eran la representación de lo más odiado, por una parte era un
pueblo que por la diáspora estaba en todas partes, aceptaban la ilustración y
la Revolución Francesa, ya que gracias a esto se habían podido emancipar, eran
símbolo del capitalismo, de la revolución y del intelectual desarraigado, además
de estar mejor capacitados que la mayoría de nacionales, el catolicismo
alimentaba este odio con la idea del deicidio. El rechazo se hacía evidente
puesto que los movimientos obreros atacaban a sus patrones y a los tenderos y a
su vez estos en su mayoría eran judíos.
Los fascistas contaron en sus filas con
intelectuales, estudiantes, una pequeña representación rural, el elemento
decisivo sería la inflación que redujo a cero la moneda y la Gran Depresión que
la siguió logró atraer a la clase media, la cual recordaba con nostalgia las
épocas del imperio de Guillermo II. En 1932 los votantes de los partidos
burgueses se inclinaron a votar por el partido nazi, basados en el temor que
representaban la derecha a los valores sociales y la izquierda al orden social.
La ideología fascista no era más que una
ideología donde se daba el espacio para que se pudieran ufanar de su
brutalidad, brutalidad que venía asentada desde la Primera Guerra Mundial. El
fascismo se inspiraba en las condiciones de lucha de 1914 a 1918, la disciplina,
el sacrificio, las armas, la sangre y el poder, eran sus alicientes, además la
masculinidad de muchos hombres se sentía exaltada ante la brutalidad que la
violencia les permitía generar; por otra parte la posibilidad de que los
obreros volvieran al poder era algo que plasmaba el terror para estos
elogiadores del fascismo.
El fascismo no tuvo sustento en muchos
países europeos, ya que algunos países conservaron sus estructuras dirigentes y
sus maquinarias de poder, es decir que la derecha conservadora como es el caso
de Gran Bretaña conservó el poder. Pero Alemania e Italia tenían condiciones
diferentes el resentimiento, viejas elites que veían en el discurso fascista una
forma de conservar el poder, el fascismo no conquistó el poder, si uso métodos
como marchar en la calle, pero los que lo ascendieron al poder fueron las
viejas elites y por medio de procedimientos constitucionales; pero el fascismo
al llegar al poder cambio las normas de juego y se impuso como autoridad
absoluta.
El fascismo no llego al poder por una
“revolución fascista”, ni fue una expresión de “capitalismo monopolista” el
fascismo en cabeza de Hitler nunca soporto a los socialistas y los eliminaba;
acompaño a este proceso la eliminación de las viejas elites, entre ellas el
ejército Prusiano. Los logros del nazismo para el pueblo serian su programa
social de masas, superar la “Gran depresión” ya que los nazis no aceptaban a
priori el libre mercado.
El uso que dio Hitler del capital fue tan
extremo, que llego al punto de usar mano de obra esclava en sus campos de
exterminio nazi, expropio a los judíos, con lo cual beneficio a un grupo de
industriales y empresarios, eliminó la revolución social izquierdista, suprimió
los derechos de los obreros, a su vez esta situación mejoró la respuesta a los
capitalistas ante la Gran Depresión. Mientras en Estados Unidos la población
con mayor poder de consumo, disminuyo en un 20 por cien su participación en la
renta nacional, pero en Alemania la población con más ingresos aumento un 15
por 100 sus ingresos.
El fascismo dinamizo y
modernizó las economías industriales, pero no obtuvo los resultados de las
democracias occidentales en cuanto a planificación científico-tecnológica a
largo plazo.
Conclusiones
En el Derecho internacional el
término Paz en un convenio o tratado que pone fin a la guerra. La Paz se
fundada sobre la verdad, la justicia, la caridad y la libertad.
En antropología se expone que las guerras
se inician cuando el número de hombres por debajo de 25 años solteros son más
de la cuarta parte de la población.
Heráclito dice que “la guerra es común a
todas las cosas”, pero no es que Heráclito defienda la guerra como una
interpretación ligera de la frase puede suponer, realmente defiende que no se
puede aceptar cualquier tipo de paz, puesto que este concepto es muy
susceptible de interpretación a lo que Tácito diría “Hacen un desierto y lo
llaman paz”, pero para mantener la paz se hace necesario entender que existe la
guerra, y que al igual que el yin y el yang la paz y la guerra son dos
dualidades que se complementan, de ahí que Tácito proponga “Ni la paz en las
naciones puede mantenerse sin ejército; ni el ejército sin pagas; ni las pagas
sin tributos”.
La lucha por alcanzar la paz, como ya lo
ha mostrado la historia ha dejado malas experiencias, una paz mal lograda es
peor que una guerra, ejemplos como los campos de Auschwitz, los Gulags de
Stalin, Cuba, Corea del Norte, El salvador, Honduras, todos sitios pacíficos, donde la violación a
los Derechos Humanos es evidente, donde las personas son o eran esclavos, donde
es preferible exponer la integridad de los niños escapando del país como es el
caso del Salvador y Honduras que vivir en el país por la inseguridad que se ha
generado por las pandillas de los Maras y la Calle 18.
La paz contemplada como el mayor alcance de una sociedad, no es sino uno
de los muchos bienes que puede tener una sociedad, como lo demuestran los
tratados de filosofía del derecho; junto con una economía sostenible, el
desarrollo social y el desarrollo integral del hombre.
Pero con el objetivo de la paz se justifican guerras, como son las
guerras preventivas de la cual el mejor ejemplo en nuestros días es la guerra
de Irak (Marzo 2003 y Diciembre de 2011), para la cual Estados Unidos uso como
excusa la supuesta presencia de armas de destrucción masiva, se apoyó en
aliados (Reino Unido, España, Polonia, Australia y Dinamarca) y nunca demostró
la presencia de las armas de destrucción masiva, pero en esta guerra se aplica
a la perfección lo que dijera Cicerón en el De officiis de Cicerón "Hay que emprender la guerra de modo que
parezca que lo que se busca es la paz".
REFERENCIAS
Bobbio,
N. (2008). El problema de la guerra y las vías de la paz. El problema de guerra
y las vías de la paz. Derecho y
guerra. Barcelona: Gedisa.
Hobsbawn, E. (1998). Historia del siglo XX. La época de la guerra total, La caída del liberalismo. Buenos Aires: De los Buenos Ayres.
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