A partir de la lectura del texto guía, capítulos III y IV
del libro: El Problema de la guerra y las vías de la Paz de Norberto Bobbio.
Sobre el fundamento de los derechos del hombre:
Esta ponencia realizada
en 1964, en el simposio sobre el fundamento de los derechos del hombre,
promovido por el Institut International de Philosophie y desarrollado en
L’Aquila, la ponencia aborda el problema del fundamento de los derechos del
hombre. Proponiendo que el fundamento puede ser absoluto, si es supuesto
posible también es deseable, la diferencia entre los derechos que se tienen y
los que se desearían tener, el autor busca un ordenamiento jurídico, positivo,
en este se es parte con derechos y deberes, con una norma valida que lo
reconozca, en el segundo caso deben existir razones que sostengan la
legitimidad y convenzan a la mayoría de personas, en especial a los que usurpan
el poder de forma directa o indirecta de producir normas válidas en el
ordenamiento.
En los encuentros de filósofos el problema
de los fundamentos de los derechos del hombre es un problema de segundo tipo,
no de derecho positivo, sino racional (o natural) los derechos humanos, son
fines que deben ser perseguidos, pero a pesar de esto aún no son reconocidos en
algunos países, de ahí la importancia de fundamentarlos, para así convencer a
otros de su importancia.
Cuando se encuentra un fundamento absoluto
este es irresistible, en el mundo de las ideas, ya que el fundamento
irresistible doblega la mente, y ante el poder irresistible se inclina la
voluntad, oponerse a la primera opción es excluirse de la comunidad de la gente
razonable, rebelarse contra el segundo es excluirse de la comunidad de los
justos y buenos.
Los iusnaturalistas, creían haber logrado
que alguno derechos no fueran confútales, basándose en la naturaleza del
hombre, pero la naturaleza del hombre demostró ser algo muy frágil como
fundamento para estos derechos. Un ejemplo de esto es que los iusnaturalistas
mantenían una polémica sobre tres posibles soluciones a la sucesión de bienes,
retorno a la comunidad, transmisión familiar, libre disposición por parte del
propietario, todas las opciones eran válidas.
El problema radica en que la expresión
Derechos del Hombre, es una expresión muy indefinida, y las interpretaciones
son tautológicas: “Derechos del Hombre son aquellos que corresponde al hombre
en cuanto tal”, o “Derechos del hombre son los que pertenecen o deberían
pertenecer, a todos los hombres, o de los que cada hombre no puede ser despojado”, o “Derechos del hombre
son aquellos cuyo reconocimiento es condición necesaria para el
perfeccionamiento de la persona humana, o bien para el desarrollo de la
civilización.”
Los derechos se fundamentan en que son las
condiciones para realizar valores últimos, pero esto valores no se justifican
se asumen, los valores últimos son antinómicos, y no se pueden realizar todos
al unísono.
En segundo lugar, los derechos del hombre
sean modificado a lo largo de la historia, han ido cambiando acorde a las
necesidades e intereses, los manejos de poder y el progreso técnico. Ejemplo de
esto es el derecho a la propiedad sacre et inviolable, los derechos sociales,
aparecen solo hasta las declaraciones recientes, y el futuro traerá consigo
nuevas modificaciones y anexos, esto demuestra que no existen derechos
fundamentales por naturaleza. El relativismo que enmarca lo derechos no debe
causar temor, ya que este relativismo es el que fundamenta los derechos del
hombre, como ha sido el caso, en cuanto a libertad, religión.
El mal definible y variable, hace que la
clase de derechos del hombre sea heterogénea, esto significa que el estatus de
los derechos difiere unos de otros, algunos se aplican a toda situación y para
todos los hombres, este es el caso del derecho a no ser esclavizados, ni
torturados; por otra parte están los derechos fundamentales, los cuales se ven
afectados por otros derechos también fundamentales, tal es el caso de la
abolición de la esclavitud que abolió el derecho a tener esclavos. En estos
casos la elección es sencilla, pero en otros casos la elección es dudosa y
necesita de una motivación, ya que el derecho que se afirma y el que se niega
tienen sus razones, ante lo cual solo queda la introducción de límites a la
extensión. Los derechos fundamentales no tienen un fundamento absoluto.
La antinomia se da cuando los mismos
sujetos invocan fundamentos diferentes para los derechos. Las declaraciones
recientes de los derechos del hombre, comprenden los tradicionales derechos
individuales, que consisten en libertades, y los derechos sociales que
consisten en poderes. En la primera se exige parte de los organismos públicos,
y obligaciones negativas o de abstención, los segundos se realizan por medio de
la imposición y con el uso de obligaciones positivas. Estos son antimónicos, ya
que la realización de los unos impide la realización de los otros. Al aumentar
el poder de los individuos disminuyen sus libertades. Las libertades entre los
derechos fundamentales son: la irreductibilidad de las creencias últimas, la
creencia de que el individuo entre más libre, más puede progresar moralmente.
Los dos argumentos son: La irreductibilidad de las creencias últimas; la
creencia de que el individuo, cuanto más libre, más puede progresar moralmente
promoviendo el progreso para una sociedad más justa.
Presente y futuro de los derechos del hombre.
El problema de esto
tiempos no es fundamentarlos, sino protegerlos; este es un problema jurídico y
político no solo filosófico. Ya no se trata de saber qué tipos de derechos son
sino cual es el modo de garantizarlos para evitar que sean continuamente
violados. El fundamento de los Derechos del hombre se encuentra en la
Declaración Universal de los Derechos del Hombre aprobada por la Asamblea
General de las Naciones Unidas el 10 de diciembre de 1948, ya que esta es la
representación de que un sistema de valores puede estar fundamentado y ser
reconocido, además del consenso de los iusnaturalistas.
Los tres fundamentos de los valores son:
deducirlos de un dato objetivo y constante (La naturaleza humana) este nos
ofrece la garantía de validez universal, a pesar de que con base en el
iusnaturalismo, la naturaleza humana ha sido interpretada de diversas formas, y
ha justificado valores incluso opuestos entre sí; el problema es cuál es el
derecho fundamental, ¿El del más fuerte o el derecho a la libertad?
Considerándolos verdades evidentes por sí misma, la evidencia carece de
fundamento cuando los valores se someten a revisión histórica. Descubriendo que
según el periodo histórico se obtiene la adhesión, es decir que un valor se
fundamenta según el número de adeptos. La Declaración de los Derechos del
Hombre, es la prueba clara de que la humanidad comparte valores comunes y universales.
Las declaraciones tienen su nacimiento en
las teorías filosóficas, las cuales van desde la sabiduría del hombre, el
concepto de ciudadano, el estado natural del hombre, la libertad y la igualdad;
estas teorías son las que son aceptadas en la Declaración de los Estados
Americanos y de la Revolución Francesa.
La Declaración Universal de los Derechos
del Hombre es algo más que un sistema doctrinario, pero algo menos que un
sistema de normas jurídicas, aunque el preámbulo de los mismos, aclara que “es
indispensable que los derechos del hombre sean protegidos por normas jurídicas,
para….evitar la rebelión, la tiranía y la opresión”. Cuando se consideraban los
derechos del hombre como derechos naturales, la única defensa de ser violados
por el estado era el derecho de resistencia, el cual con el tiempo ha sido
considerado un derecho positivo que permite promover acciones judiciales,
contra los organismos del estado.
El desarrollo de los derechos del hombre ha
pasado por tres fases: los derechos de libertad, los cuales limitan el poder
del estado, reservando a los individuos o grupos particulares una esfera de
libertad del estado. Los derechos políticos los cuales han permitido la
participación de los miembros de una comunidad en el poder político. Los
derechos sociales, los cuales han permitido el surgimiento de los valores de
bienestar.
Después de la Segunda Guerra Mundial se dio
la ampliación de conocimientos, de medios de comunicación, y se crearon nuevas
exigencias y libertades. En el campo del derecho se da participación en el
poder, haciéndose cada vez más decisivo el poder económico en las decisiones
políticas, los derechos sociales se encuentran en continuo movimiento, apareciendo
las exigencias de protección social nacidas ya en la revolución industrial.
Todo este desarrollo ha permitido el
nacimiento de otras declaraciones, como son la declaración de los Derechos del
Niño, en 1959, siendo además enfáticos en que estos son ius singulare, la declaración de los derechos de la mujer, que se
enfoca en la no discriminación, en cuanto al derecho de elección y al de
ejercer cargos públicos, también se harán declaraciones para eliminar las
formas de discriminación racial.
A pesar de las declaraciones, aparecerá uno
de los mayores problemas que es la eficacia entre vis directiva y vis coativa en
la primera quien la ejerce debe tener autoridad y a los que se dirige deben ser
muy razonables, siendo además muy dispuestos a considera válidos los argumentos
de la fuerza y de la razón.
Los organismos para garantizar los derechos
del hombre, han usado tres aspectos: Promoción,
control y garantía. La promoción son las acciones que permiten el objetivo
de inducir a los Estados a una disciplina específica; a los que la tienen les
ayuda a perfeccionarla ya sea conforme al derecho sustancial o a los
procedimientos. La garantía es la organización de una tutela jurisdiccional de
nivel internacional que sustituya la nacional, cuando esta no sea garantía
suficiente. Esta garantía se prevé en la Convención Europea de los Derechos del
Hombre (Roma 1950). La Convención Europea demuestra que las formas de garantía
internacional se encuentran más avanzadas donde están más avanzadas las
garantías nacionales; en el mundo hay Estados de derecho y de no derecho.
La tutela de los derechos del hombre tiene
como tropiezo las dificultades inherentes al contenido mismo de los derechos,
esto en parte a que las personas se preocupan poco, por estas dificultades. Al
ser los derechos algo comúnmente aceptando se asume su ejercicio como
igualmente simple y se asumen como parte del ejercicio moral común, siendo su
ejercicio sumamente complicado, la expresión que los cobija los hace ver
homogéneos, cuando en realidad no son una categoría homogénea.
El “valor absoluto” hace que el estatus que
poseen poquísimos derechos del hombre, sea valedero en todas las situaciones,
en la situación en que hay derechos fundamentales que no entran en competición
con otros derechos también fundamentales, haciendo obvio que al dar derechos a
unas personas inevitablemente se suprimen los derechos de otras.
El caso del derecho de objeción conciencia,
hace que algunos derechos no puedan reconocerse por ser este otro derecho, un
derecho fundamental, los criterios que enmarcan el derecho a matar o el derecho
a no matar, son demasiado vagos, para el principio de certeza del que tiene
necesidad un sistema jurídico.
La consecución de derechos ha dado al hombre
la capacidad de adquirir poder, pero al mismo tiempo de perder una parte de su
libertad. Por otra parte la humanidad ha surgido gracias a la declaración de
esto derechos pero estos valores últimos son antimónicos. Por ultimo lo que más
dificulta su realización, es que los derechos no dependen de buenas voluntades,
ni de buenas disposiciones, dependen del desarrollo global de la civilización
humana, y no se puede abordar el problema de los derechos del hombre sin
abordar la guerra y la miseria. Desde la Segunda Guerra Mundial hasta hoy la
humanidad ha avanzado, pero aún falta mucho para lograr un desarrollo real de
los derechos del hombre.
Síntesis
de la lectura la Construcción de Paz en Colombia: contexto y balance, de
Angélika Rettberg.
Más de cuatro décadas
de conflicto armado, causo el desplazamiento de 3,7 millones de personas según
reporte de Acción Social 2011, se han realizado distintos intentos de negociar
la paz, con los grupos armados, dejando cientos de aprendizajes sobre cómo
transformar la violencia política en convivencia pacífica; la construcción de
paz no involucra exclusivamente a los actores armados enfrentados, la
construcción de esta se da por medio de negociaciones.
El medidor de la eficacia de la
construcción de la paz, se mide por la disminución de homicidios, producto del
enfrentamiento armado; la violencia política, asociada al conflicto armado,
debe desaparecer a medida que avance la negociación; además se deben establecer
las estructuras específicas de las sociedades transicionales, con lo cual se
evita recaer en el conflicto.
El debate es la multiplicidad y
heterogeneidad de programas y estrategias, adoptados por organizaciones
nacionales, internacionales, públicas y privadas. Pero ninguna de estas
propuestas garantiza que el conflicto no se reanude. La dicotomía entre el
minimalismo de reducir la paz a una estadística de disminución de homicidios y
el maximalismo que propone la paz como un gran cambio social, como lo propone
Galtung, no es realmente un reflejo de la realidad. El fin de la guerra no hace
que se llegue a la paz, ya que se debe entender lo necesario para el desarrollo
y lo necesario para la paz.
La construcción de paz en el ámbito internacional: relato
de una trayectoria.
Los organismos
nacionales e internacionales son muy heterogéneos en su interpretación de paz,
de tal razón que el acuerdo acerca de cómo lograrla sea tan escaso. El capítulo
del libro explica en un gráfico los diferentes conceptos y construcciones de
paz de las distintas agencias, demostrando las categorías que hay para
construir la paz y como cada entidad se enfoca en alguna de ellas, estas
categorías son: Disminución o fin de la violencia, Reconstrucción de
infraestructura, Transición política, Desarrollo económico, Reformas sociales,
Estado de derecho, Fortalecimiento de la sociedad civil, Acción
Humanitaria.
Esta heterogeneidad es producto de la
multiplicidad de opiniones producto de la estabilización de la Organización del
Tratado del Atlántico Norte (OTAN) el manejo de crisis civiles en la Unión
europea y seguridad humana en el Departamento de Asuntos Exteriores de Canadá.
Por otra parte autores como Collier y Hoeffler y Doyle y Sambanis calculan que
entre una quinta parte y poco menos de la mitad de los conflictos que terminan
se reinician cinco años después de su finalización.
Después de la caída del muro de Berlín en 1989, se generó un cambio en
el concepto y operación en la resolución de conflictos, la atención a los
actores y la ampliación de la agenda de construcción de paz.
Comprensión de los conflictos armados internos
Al finalizar la
Guerra Fría, se cambió el concepto de interpretación de los conflictos armados,
se agregó el concepto de causas domésticas, estructuras, motivaciones, alianzas
estratégicas de actores armados con países vecinos, esto significo cambios para
la ONU que orientaba sus intervenciones en las negociaciones y en el
mantenimiento de la paz, para ampliar su acción a construcción de paz adoptando
dimensiones domesticas e internacionales, antes y durante el cese del fuego de
forma efectiva.
La consideración de nuevos actores.
La atención por parte
de los académicos en las condiciones económicas, políticas y sociales de los
países en conflicto interno, aparecieron nuevos actores y uno de estos fue la
sociedad civil, la cual incluye organizaciones nacionales e internacionales no
gubernamentales, y los ciudadanos orgánicos no organizados, la sociedad civil
ha sido el aliado no armado más frecuente en el conflicto, tanto como víctima o
como aval de los grupos armados.
La inclusión de nuevos actores ha
permitido, nuevas visualizaciones sobre los procesos y construcción de paz,
desarrollando experticias que enriquecen el debate y se constituyen en una
fuente de información para formular políticas y permitir una representación
eficaz de los sectores, en conflicto.
La ampliación de la agenda.
Las concesiones a
cambio del cese al fuego, dio a la construcción de paz una agenda amplia que
aborda la reconstrucción física, el diseño de instituciones políticas, procesos
de DDR, justicia transicional, reparación de víctimas y reconciliación.
La pertenencia local ha sido producto de la
atención a los aspectos domésticos, error del pasado había sido la intervención
internacional en la reconstrucción del conflicto, en la que no se incluían a
los nacionales, como fue el caso de Guatemala, la cual después de la
intervención de la ONU, demostró un insuficiente sentido de pertenencia a los
acuerdos de paz, por parte de las elites políticas, económicas y de la
población en general. Enfatizar en la pertenencia local de la construcción de
paz es producto de la lectura pragmática, de las necesidades de las partes
involucradas. Este concepto permitió romper con la idea colonizadora para
solucionar conflictos.
Los límites de la soberanía, surgirán de la
necesidad de dar poder al gobierno, y a sociedades nacionales, como
depositarios y protagonistas de la construcción de paz; por ejemplo el
genocidio de Ruanda (1994) se dio por que la comunidad internacional se retiró
del país por una mala concebida idea de soberanía; esto genero la necesidad de
revalorar los límites entre autonomía nacional e intervención internacional,
concluyéndose que la comunidad internacional, tiene la responsabilidad de
proteger a los ciudadanos que habitan países inmersos en conflictos.
Para los países limítrofes con países en
conflicto, esta intervención resulta subrepticia, facilitando al norte la
imposición de un orden político y social determinado.
La ONU creada en 1945 con la misión de
“Mantener la paz y la seguridad internacionales”. Esta organización se ha
convertido en la cuna de insumos, conceptos y materiales para la construcción
de paz. En 1992 se publica la Agenda de construcción para la paz, en el ámbito
global; la comisión de Consolidación de la Paz de la ONU y el Fondo para la
Construcción de Paz con el propósito de desarrollar los principios, procesos y
acciones de construcción de paz. Sesenta
años después de su creación la ONU seguirá dictando las pautas normativas y
convocando a diferentes sectores en la búsqueda de la construcción de la paz.
Las subsecciones previas a la construcción
de la paz, sugieren un importante dossier,
que ha permitido un conocimiento especializado en campos críticos como el
DDR y la justicia transicional, permitiendo una diversificación geográfica y
temática del número de organizaciones que se ocupan del tema de la construcción
de paz. Al finalizar la Guerra Fría, si bien hubo una reducción numérica de
conflictos armados, si queda el riesgo de que estallen nuevas guerras, que los
conflictos que existen se profundicen y dejen secuelas aún peores.
La construcción de paz en Colombia, se hace
necesaria por ser el país que ha mantenido el conflicto activo más duradero del
hemisferio occidental, atrayendo la mayor cantidad de organizaciones
internacionales; siendo además un país donde la preocupación por la paz es la
preocupación nacional más importante. Los desplazados internos, los
combatientes desmovilizados, la promoción de la paz y el desarrollo, la
atención a poblaciones vulnerables, han sido el enfoque de las agencias que
buscan solucionar el conflicto interno en Colombia.
La consideración de crisis humanitaria en
Colombia durante los años de 1985 a 1995, producto de la presión armada, puso a
Colombia como principal país con desplazamiento forzado en el mundo. Entre 1995
y 2001 se darán dos fenómenos el escalamiento del conflicto armado y la
realización de diálogos de paz entre el Gobierno y las FARC. Aparecerán los
países amigos, apoyando la construcción de paz; los diálogos de paz del Caguán
fracasarían por el incumplimientos y desacuerdos entre las partes; a esto se
sumaría el atentado a las Torres Gemelas en 2001, con lo cual se inauguraría la
guerra contra el terrorismo; en la comunidad colombiana aparecería con la
Política de Seguridad Democrática del presidente Álvaro Uribe Vélez,
(2002-2010) con la que se desconoció la realidad del conflicto armado interno y
bajo la cual la paz vio disminuido su perfil en el discurso de paz.
La Ley de Justicia, Paz y Reparación, (Ley
975) del 2005 fue la forma en que se revigorizo la búsqueda de la paz, para
esto se generó un marco de justicia transicional, bajo el proceso de verdad,
justicia y reparación, también se creó el centro de Memoria Histórica; la Ley
de víctimas (Ley 1448 de 2011) y el Marco jurídico para la paz, consolidaron el
proceso para atender a las víctimas.
La construcción de paz en medio del
conflicto, no es una novedad, el empezarla en pleno conflicto, permite generar
capacidades, consensos y legitimidades que permiten abrir paso a una paz
estable (Retteberg. 2003). Aunque en el caso del conflicto colombiano, sea
difícil prever un fin, a pesar del alto número de desmovilizaciones y los
golpes militares a los grupos armados ilegales.
El creciente fenómeno de las bandas
criminales (bacrim) y los ingresos derivados del narcotráfico, son dos factores
que complican la solución del conflicto, el caso colombiano maneja la paradoja
de la construcción de paz con la posibilidad real de que el conflicto no cese a
corto plazo.
La actividad de construcción de paz en
Colombia demuestra la experiencia, acumulada por el campo en el ámbito
internacional, las tensiones derivadas de las diferentes iniciativas y enfoques
para lograr la paz, también afectan el proceso colombiano. La multiplicidad de
organizaciones con mandatos múltiples y en ocasiones contradictorios, ha generado
una falta de coordinación, en Colombia; por otra parte la existencia de
instituciones dentro del mismo Estado dedicadas a poblaciones específicas, han
generado percepciones de tratamiento y atención desigual, dejando el problema
de que los combatientes desmovilizados han recibido mayores beneficios y
seguimiento que las víctimas.
La paz como actividad tripartita, Estado,
sociedad civil y comunidad internacional; el Estado en Colombia ha generado las
políticas de construcción de paz, generando una novedad en cuanto a otros
países donde el Estado se opone, o están al margen, o no asumen
responsabilidades en el tema, las divisiones internas entre la rama ejecutiva y
judicial, han sido uno de las divisiones internas que ha atravesado la
construcción de paz.
La construcción de paz ha desarrollado una
inercia institucional independiente de los lineamientos de los gobiernos y
procesos políticos particulares. Por otra parte los procesos de construcción de
paz y negociaciones de paz en Colombia, dan la impresión de marchar cada uno de
forma independiente. Las demandas por la integralidad en la atención a las
poblaciones de forma simultánea, con el fin de evitar la ilegitimidad, las
fricciones y los agravios entre esos grupos.
El enfoque del libro del que se extrae este
capítulo muestra varias posturas ante la resolución del conflicto, su enfoque
es el de incluir a la comunidad hispanohablante la cual se ha visto excluida de
este debate por razones del lenguaje.
Además
se hace un breve resumen de los capítulos expuestos, de tal modo muestra como
el libro inicia con un análisis de la trayectoria del régimen político por
Carlo Nasi, con un planteamiento, sobre las transformaciones que las
instituciones pueden llevar a cabo, en el contexto de la construcción de paz.
Luego los otros cuatro capítulos se enfocan en la dificultad de la construcción
de paz en la justicia transicional, destaca Javier Ciurlizza analiza las
particularidades de la justicia transicional, luego de la aprobación de la Ley
975 del 2005; Alejandro Castillejo hace una crítica a los procesos de
construcción histórica, usando las experiencias de articulación del pasado en
África, Medio oriente y Perú. La experiencia de Eduardo Pizarro como presidente
de la CNRR, analizando las posibilidades y limitaciones del proceso de
reparación de las víctimas del conflicto armado colombiano, subrayando que la construcción de paz en
Colombia se debe dar de forma justa, viable y sostenible. Juan Diego Prieto analiza
las implicaciones para la construcción de paz, la coexistencia de víctimas y
excombatientes, producto de una investigación en Bogotá, Medellín y Valledupar.
Juan Fernando Vargas aborda algunos retos de
la construcción de paz en Colombia como son la relación entre conflicto armado
y la economía en Colombia, discute los defectos económicos característicos del
conflicto armado. Arturo García y Guillermo Llinas analizan los logros en los
Programas de Desarrollo y Paz, también de organizaciones de la sociedad civil
apoyadas por el Estado, órganos de cooperación y el sector privado.
Juan Carlos Palou y María Lucía Méndez hacen
una revisión de los procesos de DDR en Colombia, desde 1990 hasta la
actualidad, enfatizando en los programas que responden a la desmovilización de
los grupos de AUC. María Victoria Llorente y An Vranckx los cuales describen
los efectos que tiene en el conflicto armado y la construcción de paz, la
circulación de armas ilegales.
Marcela Ceballos analiza el impacto del
desplazamiento forzado y de la crisis humanitaria en la construcción de paz en
Colombia. Catalina Rojas hace un recuento de literatura académica sobre el tema
de género, conflicto armado y construcción de paz, haciendo un análisis sobre
las organizaciones de mujeres por la paz en Colombia. Catalina Arreaza y Ann
Mason analizan las implicaciones de la consolidación del concepto de
construcción de paz en Colombia, haciendo
uso del estudio de casos. Enrique Chaux examina los efectos negativos del
conflicto armado y la exposición a la violencia de la niñez colombiana.
Mostrando los impactos psicológicos que se pueden convertir en obstáculos
graves para la construcción de paz a largo plazo. Angelika Rettberg y Ángela
Rivas describen y analizan que se vincule el sector empresarial colombiano a la
construcción de paz.
CONCLUSIONES
La realidad que el hombre
trata de entender con su razón, ha sido la clave para que el hombre comprenda el mundo, Descartes
le dará un vuelco a la filosofía planteando el yo como el primer problema,
analizando sí el sujeto es realmente capaz de entender el universo, analizando
la forma en que los condicionamientos propios, los sentidos y el sensualismo
influyen en la construcción del mundo, llevando a la reflexión de que el mundo
es el resultado de lo que yo produzco como realidad. Con Kant se entendería que
“La paz perpetua se establece sobre la base del respeto de los derechos
de los demás.”
Antes del existencialismo, la filosofía
sacrificara el mundo externo para salvar la conciencia y la razón, con el objetivo
de salvar la capacidad del hombre para entender el universo. Con Ortega y
Gasset se logra el equilibrio entre el mundo interno y el externo, haciendo una
comprensión total del hombre y del universo que lo rodea, se entenderá con
estos autores que “Vivir es estar con las cosas siendo en el mundo”, como lo
dice Ortega y Gasset sintetizando la escuela clásica y la escuela moderna.
Haciendo la reflexión de que el siglo XX
fue uno de los siglos más violentos “Los cien años posteriores a 1900 fueron,
sin duda, el siglo más sangriento de la historia moderna, mucho más violento,
tanto en términos relativos como absolutos, que cualquier época anterior”. (Ferguson, 2006) Se puede entender la
necesidad de generar instituciones que defiendan la paz, pero a su vez es
necesario resaltar la necesidad, de generar conciencia de las libertades que se
sacrifican por el logro de la misma, pero vale el sacrificio de estas
libertades por la paz ya que apoyándose en el pensamiento de Erasmo de
Rotterdam en Dulce Bellum Inexpertis (La guerra es atractiva solo para los que
no la conocen) “La guerra es algo tan
monstruoso que corresponde a bestias salvajes más que a hombres” para Erasmo
nada justifica la guerra.
Para concluir los derechos del hombre y la
construcción de la paz son un reflejo de la historia de la filosofía, se deben
equilibrar los intereses de unos y otros, y se debe ser parte del proceso para construir
la paz.
REFERENCIAS
Bobbio,
N. (2008). El problema de la guerra y las vías de la paz. El problema de guerra
y las vías de la paz. Derecho y
guerra. Barcelona: Gedisa.
Ferguson, N. (2006). La guerra del mundo: Los
conflictos del siglo XX y el declive de occidente. España: Debate.
Rettberg,
A. (ed.). (2010) Conflicto Armado, seguridad y construcción de paz en Colombia.
Bogotá: Universidad de los Andes.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario